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En la antesala de una crisis más aguda: Venezuela y la continuidad de Maduro

  • vsalmeronz
  • 22 mar
  • 5 Min. de lectura

Las promesas de alivio de sanciones y recuperación económica parecen cada vez más lejanas, dejando al país en un estancamiento que exige reformas urgentes.


Víctor Salmerón


Prensa Presidencial


Durante la pasada campaña electoral, Nicolás Maduro insistió en presentarse como “la garantía de paz y estabilidad”. Sin embargo, para muchos venezolanos la realidad ha sido diametralmente opuesta. Desde el 28 de julio, cuando el mandatario se proclamó ganador en unas elecciones marcadas por denuncias de fraude, el país ha sufrido una mayor represión y un evidente deterioro de la economía.


La permanencia de Maduro en el Palacio de Miraflores ha venido acompañada de un desplome de la moneda frente al dólar que ya elevó el tipo de cambio oficial 85%. Este panorama ensombrece las expectativas y alimenta una inflación que, según el Observatorio Venezolano de Finanzas, se ha acelerado registrando un salto del 83% en los últimos siete meses.


Un informe de Barclays Capital del 13 de marzo señala que “el mayor problema de Maduro es su incapacidad para cumplir las promesas que hizo durante la campaña”. Además, destaca que esta debilidad, combinada con “las dudas sobre su legitimidad postelectoral lo hace aún más vulnerable.”


Barclays también resalta que la campaña de Maduro buscó proyectarlo como un garante de la estabilidad y un líder capaz de normalizar las relaciones internacionales del país. Entre las promesas destacaban el alivio de las sanciones y la recuperación económica, como respuesta a las demandas de facciones dentro de su propia coalición. No obstante, “esos objetivos parecen ahora aún más lejanos”.


La devaluación del bolívar

Durante los primeros diez meses de 2024, el Banco Central intentó mantener el tipo de cambio oficial anclado, buscando proyectar estabilidad y frenar rápidamente la inflación; pero no había condiciones para mantener la ilusión de estabilidad.


Después de años de deterioro, los venezolanos han perdido la confianza en su moneda, redirigiendo cualquier excedente a la compra de dólares. Consciente de esta falla estructural, el Gobierno restringió la circulación de bolívares, limitando los créditos bancarios y dosificando el gasto público en áreas muy sensibles como salarios y pensiones. Además, incrementó la oferta de dólares.


Tras las elecciones de julio de 2024, la administración de Nicolás Maduro no pudo mantener la oferta de dólares debido al bajo nivel de las reservas del Banco Central. Además, para cubrir parte del gasto público, recurrió a la emisión de dinero. En este contexto, la demanda de divisas superó ampliamente a la oferta, impulsando el aumento del dólar tanto en el mercado oficial como en el paralelo.


Fuente BCV


La escasez de dólares ha generado una brecha del 29% entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, con graves consecuencias. “Mis proveedores me están vendiendo lo que necesito para producir a la tasa paralela, la más cara. Sin embargo, no puedo trasladar ese costo por completo al precio porque las ventas caerían mucho. Por lo tanto, no queda otra opción que aceptar menores ingresos y una rentabilidad reducida”, explica el gerente de una mediana empresa.


Las sanciones y el tipo de cambio

Al igual que en 2018, Nicolás Maduro se reeligió en unas elecciones no creíbles, eliminando la posibilidad de que los venezolanos tengan un gobierno reconocido internacionalmente y libre de las sanciones impuestas por Washington.


Aunque las conversaciones continúan y no todo está decidido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el fin de la licencia que permite a Chevron producir petróleo en Venezuela. Además, estableció un plazo que vence el próximo 3 de abril para que la empresa cierre sus operaciones.


En Venezuela Chevron está asociada con Pdvsa, la empresa del Estado, y tiene la gerencia y el control de los proyectos. Además vende el petróleo en Estados Unidos y para pagar impuestos y regalías en bolívares, oferta las divisas en el mercado cambiario.


De acuerdo con la consultora Síntesis Financiera, Chevron está aportando 30% de la oferta de divisas en el mercado oficial y se estima que produce 212.000 barriles diarios, la cuarta parte de la producción total de Venezuela.


Fuentes varias


Si Chevron deja de operar, Pdvsa asumiría el control de la producción pero analistas advierten que, debido a la ineficiencia y la falta de capital, es probable que se registre un descenso en el mediano plazo. Además, los barriles ya no podrían venderse en Estados Unidos sino que terminarían en el mercado negro con un descuento significativo.


La disminución en el ingreso de divisas agravaría el desajuste del mercado cambiario. La mayoría de las consultoras y entidades financieras ya anticipan que el tipo de cambio oficial, actualmente en 68 bolívares por dólar, superará los 100 bolívares por dólar antes de que termine el año.


La reestructuración de la deuda

La ilegitimidad de Nicolás Maduro impide que el país acceda a los programas de ayuda del Fondo Monetario Internacional, lo que dificulta avanzar en la reestructuración de la deuda externa, un paso crucial para recuperar el acceso al crédito internacional.


Los procesos de reestructuración suelen incluir una rebaja en el monto adeudado, plazos más largos, nuevo financiamiento, un período de gracia en el que no hay que realizar amortizaciones y tasas de interés más favorables.


Solo por concepto de bonos de Pdvsa, la Electricidad de Caracas y la República, Venezuela tiene una deuda de 100 mil millones de dólares y el atraso en el pago de capital e intereses es de 67 mil millones de dólares.


Grupos de acreedores han apostado a que Washington otorgue una licencia que les permita avanzar en la reestructuración de la deuda con el gobierno de Nicolás Maduro, pero esta posibilidad parece poco probable.


El informe de Barclays indica que “la tesis de que los acreedores podrían obtener una licencia para iniciar conversaciones de reestructuración de la deuda con las autoridades, algo que algunos participantes en el mercado han visto como una posibilidad, se ha debilitado y parece poco probable que se materialice a corto plazo”.


Además, subraya que “basándonos en la experiencia previa, seguimos pensando que para que eso ocurra, Maduro tendría que ofrecer primero algunas concesiones políticas importantes”.


El control de las reservas

Las reservas internacionales, el fondo de dólares administrado por el Banco Central que permite pagar importaciones y estabilizar el mercado cambiario, se encuentra en niveles mínimos.


El Banco Central reporta que posee reservas por 10.631 millones de dólares, pero este monto incluye Derechos Especiales de Giro (DEG), un instrumento del Fondo Monetario Internacional que puede ser cambiado por divisas y 31 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra sobre las que no tiene acceso.


Fuente Síntesis Financiera


El FMI y el Banco de Inglaterra no reconocen a Nicolás Maduro como un gobernante legítimo, lo que ha resultado en el bloqueo de estos recursos. Como consecuencia, las reservas internacionales disponibles se reducen a aproximadamente 3.000 millones de dólares, una cifra diminuta que representa menos de la cuarta parte de las reservas de República Dominicana, que ascienden a 14.899 millones de dólares.


Con reservas internacionales en niveles críticos, una deuda externa abrumadora y un mercado cambiario profundamente desajustado, el país enfrenta desafíos que parecen insuperables sin un cambio político que permita la formación de un gobierno reconocido por la comunidad internacional y capaz de implementar reformas estructurales.


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